"Fête de la musique – Una fiesta, no solo para el alma”

Article by Patrycja Perek, traduction française Kate O' Dwyer, traducción española Diego Beamonte
21 Junio 2011

El dicho dice que el camino más rápida hacia el corazón de un hombre es a través de su estomago. Hace mucho tiempo que me di cuenta de eso, pero no fue hasta hace poco que ví como una excelente receta de pollo al curry también puede ayudar a crear conciencia sobre el medio ambiente.

Aunque pueda parecer absurdo, y probablemente muchos de ustedes se preguntarán - ¿qué tienen que ver los pollos con el calentamiento global? -, les aseguro que a pesar de las apariencias, hay una conexión. Los visitantes del festival anual de música, Fête de la Musique, que tuvo lugar en Ginebra, del 17 al 19 junio de 2011, están convencidos de ello. Para muchos de ellos, fue una oportunidad para escuchar buena música mientras se paseaban por la ciudad. Sin embargo, para ICV, que fue uno de los fines de semana más importantes del año, un momento en que el trabajo duro dio resultados extraordinarios.
"Para ICV, es un momento en que la gente puede llegar a conocernos y es también una oportunidad para recaudar fondos", explica la Directora Ejecutiva de ICV.

ICV fue invitado al Parc des Bastions, donde, junto a otras organizaciones no gubernamentales, presentamos nuestras actividades y ofrecimos a los residentes de Ginebra, las delicias del Carrefour du Monde, ya que, seamos honestos, la gente estaba hambrienta. Durante tres días, el stand de ICV fue un hervidero de actividad. Un equipo de cuarenta voluntarios informó a los visitantes sobre los proyectos de ICV, cocinó alimentos y sirvió bebidas.

Maravillosos aromas y sabores derivados de los platos libaneses y tailandeses rodeaban el stand, embriagando a la gente que, con interés, se acercaba.

"No quiero ser mala, pero mirando a las cabinas al lado de nosotros, durante la mayor parte del tiempo teníamos la cola más larga; con las decoraciones, la música y la comida del Carrefour du Monde, y un montón de gente de todo el mundo, era un stand muy atractivo," dijo Ben Dixon, uno de los coordinadores.

Olores y comida deliciosos trajeron más de 2.000 invitados a nuestro stand. Servir a tantos invitados con un equipo de voluntarios fue un gran reto que requirió una precisión casi militar, para asegurar que cada elemento funcionase como un reloj suizo. Por supuesto, con el trabajo tan intenso, hubo algunos errores en el camino. Es casi imposible satisfacer a todos, sobre todo cuando la gente comienza a desesperarse en las colas. Pero el equipo de ICV no perdió la calma, incluso en los momentos más estresantes.
"Hubo un momento difícil el sábado. Con la lluvia cayendo, una cola muy larga de unos 50 metros de largo y la posibilidad de esperar hasta 45 minutos, algunos visitantes empezaron a impacientarse. Rápidamente, un voluntario sugirió dar a la gente muestras gratis de bebidas. Así que allí estábamos, entregando muestras. Fue una gran idea y muy divertido, porque la gente no se lo esperaba. Estaban gratamente sorprendidos y nos dio una gran satisfacción. Fue divertido,". explica Ben Dixon.

Nuestros voluntarios trabajaron muy duro, pero su espíritu nunca disminuyó. Viola Krebs recuerda lo muy orgullosa que estaba de todos los voluntarios.

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